S i lo sexual estaba ligado al amor, puedo decir que estoy
más enamorada del amor que nunca.
Se puede decir que estoy enferma de amor.
Puedo pensar que estoy muerta de amor.
Puedo pensar que estoy sexualmente muerta.
Puedo dejar de pensar en el amor y convencerme de que lo sexual estaba ligado a la muerte.
Que la masturbación está sucia cómo la mente, cómo el amor.
Que no me ha devuelto lo que he dado.
Que no he faltado, que me han faltado.
Que sigo colgada de la misma muerte que me arrastraba a vos.
Que sin tu amor mi sexo no ve el sol. No significa nada.
Ni la muerte me encuentra sentada frente a la ventana
en pleno otoño oscuro cómo de sótano y de cementos.
No ejerzo el menor esfuerzo por olvidar, por recordar,
me dedico a no pensar en la presión que siento al despertar.
No ejerzo esfuerzo para nada.
No preciso ser sensata para escribir si no vas a leerlo.
No preciso mas nada desde que decidiste un copioso y necio homicidio en mis entrañas.
El ensamble de las letras con su sonido vivo es mi cura,
mi condena a sangre, a puertas entre abiertas de par en par.
Cómo la miseria que te rodea el físico en la cama de alguna puta que te hace gritar.
No hay dolor me dice a la mañana
El despertar me dice que no voy a volver a mirar atrás.
No voy a volver a amar. No volveré a despertar en una cama ni al compás de alguna melodía extraña incesante,
de modo que me suicide por encima de tu nariz para que huelas mi sangre y se te quiebre el llanto;
Se te pudra el alma.