miércoles, 25 de julio de 2012


las flores en la noche como circunstancia de muerte
un emblema de la noche, una invasión de crepúsculos oscuros
de memorias del lenguaje silencioso, de fragmentos
porque se aferrarme al dolor como a la cama mojada,
arrugada como la piel que duerme allí debajo
como una memoria ultrajada por el bullicio
como un pájaro que se compra una casa y vive en el árbol.
acaricio luz
   tu herida
      paloma de enero
sombra solitaria
     ardiente despierto
                tu cuerpo
                   ilumina
                     mis ojos
la voz distante quiere ser lenguaje y abrazos cósmicos, 
quiere desarmarse para regresar embistiendo aguas, 
quiere ser río y desembocar en el mar y nadar y nadar por el cuerpo, 
sacudiendo, como paraliza el miedo, con el mismo envión, 
una voz que se posa en el último escalón para recorrerte de memoria. 
no hay tiempo para este engendro de ilusiones que palpitan, 
los deseos divinos del amor en la pulsión del adicto
las inclemencias del corazón suspendidas,
un naufragio al lugar deseado
un perderse en el jardín de miradas laberínticas.
amar como la sombra al solitario, como la soledad se sostiene y crece-
y acontece aquello que nos une inevitablemente, un lenguaje de misterio.







A Dem.

jueves, 26 de abril de 2012


Pánico, terror organizado, los ojos de los otros son arcos, 
las miradas son flechas para un blanco desnudo, entumecido.
Tengo el mismo miedo de la guerra, todas pueden ser construcciones de la ansiedad
¿acaso puede ser el misterio de mi nacimiento?
El vacio se pasea espiral, para la locura hay una boya en medio del mar
tengo contracciones en los labios, suspiros atragantados con rostros muertos
Miro y se posa un pájaro que resiste la memoria y se desintegra. 

martes, 14 de febrero de 2012

se anudan los brazos al cuerpo


se desatan como pájaros 

los ojos al viento se diluyen 


piedras de arena

pensar en el acantilado



pensar en nada




A Tatiana Ch.

miércoles, 8 de febrero de 2012


un surco de tinieblas
un tobogan a tus ojos abiertos
no se volver,
un ápice de soledad que atraviesa
en el sueño no sé partir
de la piel mortífera que agobia.

A Luis Alberto Spinetta


hay un mar, la luz
hay sombras
hay un rostro
un rostro con rastros de paraíso perdido
he buscado sino que he buscado
sino que agonizo.


A Daniel  R.