sábado, 27 de noviembre de 2010

En éste viaje de auto me di cuenta que si no me memorizo la cruz del sur, un día me pierdo, un día me muero. Que deseo ser la constelación mas desapercibida del inconsciente de un científico loco, que el vocabulario se transforme para unos pocos, y la sensación de no estar diciendo nada, me está hundiendo en el fondo de éste cielo petróleo. La laguna se posa en amante y se encarnó. Maravillada, se dio por aludida que llegaba, la gente enana no escuchaba, y el amanecer estaba por ser, que el escape era lo más lógico, que no sería un instante de frenesí, que llegaba a pasos agigantados, que el conciente era perpetuo, que el dolor, invaluable.
Ardía cómo un arañazo demasiado poderoso.
Ya estaba sabiendo que no sería antes de tiempo, que el color se perdía en cada no-mirada, en el fantasma de usted. Ai! usted que lo sabía, cómo un ángel bordado a piel, con sonrisas de aquí, ojos del más allá. Perdí el control, no tenia nada perfecto, no sabia ya quién mas estaría aquí por mi, no vacile, eso si, usted debe saber que no vacile, hasta el desencanto fue una basura especial.
Aprendí a saber lo que no sabia y aun no puedo entender porque viene de a dos en compartimientos separados. Cómo un receso de el sol y la luna, como la oscuridad en busca de la luz mas enferma y destructiva.
Cómo la nada misma, se desintegra por nosotros.
(01.06/17.06)

No hay comentarios:

Publicar un comentario